Columna
de opinión
Por: José Edilber Guarnizo
No he vivido un día de paz en Colombia desde que nací,
mis ojos han visto un país horrorizado por la violencia, mis oídos y mi mente son testigos
del silencio el dolor, la crueldad y el suplicio ante el grito de la gente
inocente y los derramamientos de sangre en el campo y la ciudad, madres ya sin
hijos, niños huérfanos de padre y madre,
súmale a ello el dolor que sienten las familias desplazadas al no poder volver
a sus tierras y tener que sufrir la inclemencia de un país casi devorado por la
burguesía y el contrapeso que hacen los grupos armados, todo ello ha
desencadenado la Colombia de hoy, lo cual a echo que todos los colombianos
tengamos que sufrir el peso de un conflicto que solo ha generado pobreza y desolación.
Cuantos gobiernos de turno han pasado, cuantos colombianos han nacido y han fallecido
sin la oportunidad de ver un país libre del conflicto armado, intentos de diálogos frustrados mentes
caídas en combate de ambas parte que si estuvieran vivas quizás revivirían los
momentos y cambiarían de opinión, un país atrasado en su desarrollo por la
crueldad del odio y el rencor.
Colombia tiene que superar esta crisis, los
colombianos no podemos seguir empuñando las armas que solo llevan al fracaso y
al enfrentamiento entre poderes y que solo han dejado al pueblo al desecho bajo
el único manto de la muerte, Colombia necesita actualizarse remodelarse y
enfrentar el reto del desarrollo local, nacional e internacional, para llegar a la cúspide del
fortalecimiento social ético y moral, con las armas no se ha avanzado, solo sea generado destrucción mutilación y ríos
de sangre que han empañado el vivir de todos los colombianos. Ya es hora de
empezar a dar un nuevo giro, esta lucha de poderes entre pobres y burgueses no debe
continuar tenemos que buscar una salida del conflicto que favorezca a todos los
habitantes de esta nación, porque mientras unos gozan de prestigio y convicción,
otros se están muriendo bajo el desamparo absoluto. Cuanto añoro el día en que
se haga la paz y podamos gritar ante el mundo que Colombia goza de paz.
Y es que los gobiernos de turno temperaron en el
imperio y abandonaron al pobre en las garras de la miseria, con solo pañitos de
agua tibia proponían aliviar su dolor, y a si no es, un país debe ser construido
como un edificio primero sus bases firmes en todos los ángulos, y luego si empezar a pegar ladrillo por ladrillo, yo no puedo dejar la mitad de mi edificio
sin bases, por ese lado se me caería y arrastraría la otra parte generándome
perdidas, aquí deben haber buenas posturas y firmeza desde el comienzo y entre
todos construir un país hombro a hombro, cuando se habla de posibles diálogos
de paz con los grupos alzados en armas, es una puerta de entrada que nos está
indicando que podemos entrar a jugar nuestra ficha y obtener buenos resultados
que beneficien a ambas partes, yo creo en el dialogo porque en él se puede
conseguir la paz para mi Colombia, ya nuestra nación no soporta un día mas de
guerra debemos construir la paz que todos soñamos.
