lunes, 27 de agosto de 2012

COLOMBIA Y SU CONFLICTO INTERNO




Columna de opinión

Por: José Edilber Guarnizo

No he vivido un día de paz en Colombia desde que nací, mis ojos han visto un país horrorizado por la violencia, mis oídos y mi mente son testigos del silencio el dolor, la crueldad y el suplicio ante el grito de la gente inocente y los derramamientos de sangre en el campo y la ciudad, madres ya sin hijos,  niños huérfanos de padre y madre, súmale a ello el dolor que sienten las familias desplazadas al no poder volver a sus tierras y tener que sufrir la inclemencia de un país casi devorado por la burguesía y el contrapeso que hacen los grupos armados, todo ello ha desencadenado la Colombia de hoy, lo cual a echo que todos los colombianos tengamos que sufrir el peso de un conflicto que solo ha generado pobreza y desolación. Cuantos gobiernos de turno han pasado, cuantos colombianos han nacido y han fallecido sin la oportunidad de ver un país libre del conflicto armado, intentos de diálogos frustrados mentes caídas en combate de ambas parte que si estuvieran vivas quizás revivirían los momentos y cambiarían de opinión, un país atrasado en su desarrollo por la crueldad del odio y el rencor.
Colombia tiene que superar esta crisis, los colombianos no podemos seguir empuñando las armas que solo llevan al fracaso y al enfrentamiento entre poderes y que solo han dejado al pueblo al desecho bajo el único manto de la muerte, Colombia necesita actualizarse remodelarse y enfrentar el reto del desarrollo local, nacional e internacional, para llegar a la cúspide del fortalecimiento social ético y moral, con las armas no se ha avanzado,  solo sea generado destrucción mutilación y ríos de sangre que han empañado el vivir de todos los colombianos. Ya es hora de empezar a dar un nuevo giro, esta lucha de poderes entre pobres y burgueses no debe continuar tenemos que buscar una salida del conflicto que favorezca a todos los habitantes de esta nación, porque mientras unos gozan de prestigio y convicción, otros se están muriendo bajo el desamparo absoluto. Cuanto añoro el día en que se haga la paz y podamos gritar ante el mundo que Colombia goza de paz.
Y es que los gobiernos de turno temperaron en el imperio y abandonaron al pobre en las garras de la miseria, con solo pañitos de agua tibia proponían aliviar su dolor, y a si no es, un país debe ser construido como un edificio primero sus bases firmes en todos los ángulos, y luego si empezar a pegar ladrillo por ladrillo, yo no puedo dejar la mitad de mi edificio sin bases, por ese lado se me caería y arrastraría la otra parte generándome perdidas, aquí deben haber buenas posturas y firmeza desde el comienzo y entre todos construir un país hombro a hombro, cuando se habla de posibles diálogos de paz con los grupos alzados en armas, es una puerta de entrada que nos está indicando que podemos entrar a jugar nuestra ficha y obtener buenos resultados que beneficien a ambas partes, yo creo en el dialogo porque en él se puede conseguir la paz para mi Colombia, ya nuestra nación no soporta un día mas de guerra debemos construir la paz que todos soñamos.

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